Ya sabemos por escrito las intenciones del Gobierno sobre la clase de Religión… y piden opinión

Desde el pasado verano, a través de distintas declaraciones de la ministra de Educación, Dª Isabel Celaá, el Gobierno había adelantado cuáles eran sus planes de cara a la regulación de la clase de Religión en el sistema educativo. Desde este sábado, ya están detallados por escrito. En un documento colgado en la web del Ministerio de Educación y Formación Profesional que lleva el título de “Consulta pública previa sobre un anteproyecto de Ley orgánica de modificación de la actual Ley de Educación”, se recogen dos apartados dedicados a la clase de Religión.

En uno de ellos se señala como un “problema” que originó la LOMCE:

La Religión confesional en Bachillerato pasa a formar parte como materia específica en los dos cursos, computándose ahora en la nota media para el acceso a la universidad o becas.

Y se detalla como un objetivo de la nueva norma:

Regular el ejercicio del derecho a una enseñanza de la religión confesional, sin que obligue a una asignatura alternativa ni interfiera en la nota media obtenida en enseñanzas académicas, en el marco de los Acuerdos con la Santa Sede.

IMPORTANTE. El Ministerio expresa que dicho documento queda sometido a “una consulta pública en la que se recabará la opinión de las personas y organizaciones más representativas potencialmente afectados por la futura norma”. POR LO TANTO, PODEMOS PARTICIPAR Y EXPRESAR LO QUE PENSAMOS DE ESTOS PUNTOS Y DE LOS OTROS QUE APARECEN EN EL DOCUMENTO. Las respuestas se pueden enviar hasta el día 10 de noviembre a:

consulta.seefp@mecd.es

Hay sindicatos y asociaciones que ya están enviando modelos de carta para enviar a este correo. Quizá sea bueno hacer el esfuerzo durante esta semana para hacer llegar nuestra voz a través de correos. Piden nuestra opinión, habrá que transmitirla.

Yo comparto de manera rápida dos reflexiones en torno a dos aspectos del documento. El primero es la expresión “sin que obligue a una asignatura alternativa”. Considero que esta visión de que una asignatura como Valores éticos es simplemente una alternativa a la Religión, es equivocada. No creo que sea así. Más bien habría que partir de la idea de fondo de que hay una dimensión de la persona que debe tener cabida en la escuela: la dimensión trascendente. Si es cierta la preocupación de que Filosofía recupere presencia en las aulas, como ha promovido el mismo Gobierno, supongo que es porque se percibe que las cuestiones últimas que afectan a la existencia humana deben tener cabida en la escuela. ¿Qué problema supone ofrecer la posibilidad de que unas personas profundicen en las respuestas que ofrece a esas preguntas una cosmovisión religiosa y que otras lo hagan desde una clave digamos “humanista” (habría que matizar) o una “ética civil”? ¿Es qué solo los creyentes se plantean las preguntas últimas? ¿Un no creyente no lo hace? No creo que sea así. Nos diferenciamos en las respuestas, pero las preguntas son comunes. Es más, al menos en la asignatura de Religión Católica se dialoga con otras propuestas de pensamiento.

El segundo es el de “ni interfiera en la nota media obtenida en enseñanzas académicas”. Hay que superar la visión reduccionista de que la asignatura de Religión no puede tener nota porque se evalúa la fe. Saben que no es así. No puede haber asignaturas de primera y de segunda. Si todas las dimensiones de la persona son igualmente importantes, si estamos de acuerdo en que hay distintas competencias, todas las materias deben tener la misma dignidad. También Religión. Si los alumnos se esfuerzan y trabajan en Religión, ¿por qué se les debe discriminar en su expediente excluyendo esa nota?

Un comentario en “Ya sabemos por escrito las intenciones del Gobierno sobre la clase de Religión… y piden opinión

  1. Bueno, entiendo – como decía un amigo mío – que “ donde no hay luz no se puede ver la televisión “. No es un privilegio eclesiástico, es un derecho de los padres. No es un regalo del gobierno de turno, es una parte fundamental en el desarrollo integral del ser humano en su educación , nos guste o no nos guste y pese a quien le pese.

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